El balón intragástrico, la endomanga o el bypass gástrico son algunos de los procedimientos más efectivos para tratar la obesidad, un problema cada vez más común
En apenas cincuenta años, la cantidad de personas que padecen obesidad se ha triplicado en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, en el 2016 ya había más de 650 millones de adultos obesos. Esta condición se ha convertido, sin duda, en un problema de salud pública sumamente grave. Y repercute significativamente en la calidad de vida de los afectados. Por tanto, tratar la obesidad debe ser una prioridad.
Un porcentaje considerable de los casos se pueden prevenir. Una alimentación sana, acompañada de la implementación de hábitos saludables, es un aliado excelente para detener el aumento de peso.
Sin embargo, en muchas ocasiones, esto no es suficiente para tratar la obesidad. Y es necesario someterse a operaciones médicas para ponerle freno. No solo debido a motivos estéticos, como anhelan algunos individuos, sino por las consecuencias que puede acarrear en la salud.
El Hospital San Rafael, en línea con su compromiso por el bienestar de sus pacientes, cuenta con una Unidad de Tratamiento de la Obesidad. Sus profesionales, con amplias trayectorias que avalan su desempeño, se han especializado en procedimientos endoscópicos y quirúrgicos destinados a poner fin al exceso de peso. Estos expertos suman décadas de experiencia realizando intervenciones como el balón intragástrico, el método Pose o la endomanga, con resultados sumamente satisfactorios.
Qué es la obesidad
La acumulación excesiva de tejido graso, que puede ser dañina para la salud, se denomina obesidad. La mayoría de las veces está causada por un desequilibrio entre la ingesta y el gasto calórico. Si bien el origen se encuentra en un consumo excesivo de alimentos, se ve agravada por la falta de actividad física, uno de los mejores métodos para combatirla.
A nivel global, se está asistiendo a un preocupante aumento de los malos hábitos alimentarios y del sedentarismo. Dos aspectos que potencian la aparición de la obesidad. Sin embargo, hay múltiples causas que pueden provocar esta condición, a pesar de que se realice deporte y se siga una dieta estricta.
Algunos medicamentos, por ejemplo, pueden ser los responsables de un incremento desmedido del peso corporal. Y los factores genéticos y ambientales también pueden jugar un papel importante.
Para la Organización Mundial de la Salud, una persona tiene sobrepreso si su índice de masa corporal (IMC) es igual o superior a 25. Cuando pasa de 30, sufre obesidad. No obstante, este valor es aproximado y depende de cada individuo. Siempre es conveniente acudir a un doctor especializado para determinar si realmente existe esta condición. Y, en caso de que se diagnostique, hallar la mejor forma de tratar la obesidad.
Este estado es sumamente perjudicial. Por un lado, eleva el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, como la diabetes o las afecciones cardíacas. Asimismo, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, la apnea del sueño, el hígado graso, los cálculos en vesícula biliar, la artrosis y las neoplasias a nivel gástrico, colorrectal o pancreático también están asociadas a la obesidad.
Si el peso se dispara a niveles extremos, presenta multitud de limitaciones para los afectados. Estos pueden encontrarse con serias dificultades para enfrentarse a tareas cotidianas. Por consiguiente, la adopción de un estilo de vida saludable, traducida en una pérdida de peso, no solo disminuye considerablemente la posibilidad de sufrir otras enfermedades. Es sinónimo de bienestar.
Aunar esfuerzos para tratar la obesidad
Con el objetivo de proporcionar el tratamiento más óptimo, el Hospital San Rafael ha construido un equipo de expertos provenientes de todas las áreas implicadas en la enfermedad. Endocrinos, nutricionistas, cirujanos, fisioterapeutas, psicólogos y especialistas en aparato digestivo reman en la misma dirección para brindar un servicio integral al paciente.
Cada uno de estos profesionales desempeña un rol vital. Para empezar, se intenta recuperar ese estilo de vida saludable mediante el manejo dietético y las sesiones de ejercicio. La orientación proporcionada por los psicólogos anima al desarrollo de conductas alimentarias más sanas. Además, pretende controlar los cambios que se van incorporando para reducir el estrés y facilitar la adopción de estos nuevos hábitos.
Generalmente, la obesidad no es un trastorno de la alimentación, sino un síntoma de sobrealimentación crónica. En él subyacen causas emocionales y conductas impulsivas o adictivas que dificultan la pérdida de peso. Por esta razón, el soporte psicológico es primordial, y el Hospital San Rafael organiza sesiones de apoyo durante todo el proceso.
Cuando las modificaciones en el estilo de vida no son efectivas, entran en escena los endocrinólogos y los farmacéuticos. Estos profesionales prescriben y asesoran en todo lo relacionado con los suplementos y medicamentos.
Si esto tampoco da resultado se acude a los gastroenterólogos, que ejecutan técnicas endoscópicas bariátricas. Estos métodos, muy eficaces para tratar la obesidad severa, son menos invasivos que las intervenciones quirúrgicas.
El balón intragástrico
Uno de los procedimientos endoscópicos más comunes para tratar la obesidad consiste en la instalación de un balón intragástrico. Tras sedar al paciente, se realiza una endoscopia para comprobar que todo está correcto y no hay ninguna contraindicación. Posteriormente, se coloca el globo de silicona en el estómago, introduciéndolo por la boca. El procedimiento es muy breve: su duración ronda los 20 minutos, y no es necesaria la realización de incisiones, por lo que no produce cicatrices.
Una vez se encuentra ubicado en el estómago, el paciente puede regresar a su hogar el mismo día de la intervención. Tan solo es necesario que permanezca un tiempo en la sala de recuperación, donde se le inyectan medicamentos intravenosos con el fin de evitar los efectos indeseables iniciales, como las náuseas, los vómitos y el dolor. Esta rapidez, unida a su carácter ambulatorio, son sus grandes puntos fuertes.
El balón, al ocupar espacio en su estómago, limita la cantidad de alimentos que la persona ingiere, pues se siente saciada mucho antes. Hay varios tipos, en función del tiempo que permanecen en el estómago. Los más comunes de duran seis meses a un año, y la principal diferencia entre ellos reside en el precio. Una vez transcurre ese período, el balón se retira por la misma vía.
Esto condiciona el tiempo del que se dispone para tratar la obesidad, trabajando con la persona para cambiar sus hábitos alimentarios, de forma que no vuelva a ganar peso en el futuro. Esto es fundamental, ya que, si el individuo no se compromete con ese estilo de vida saludable, es probable que vuelva a subir de peso una vez finaliza el proceso.
Este tratamiento no es aislado, debe ir acompañado de un apoyo médico y nutricional. Forma parte de un proceso global. De este modo, se obtienen beneficios formidables sin recurrir a la cirugía o al consumo de fármacos. El Hospital San Rafael ha estado desarrollando esta técnica durante varios años. Y esta experiencia les concede a sus médicos un gran expertise, que se concreta en unos resultados magníficos.
El método Pose
Otra de las formas más efectivas para tratar la obesidad sin cirugía es el método Pose (Primary Obesity Surgery Endoluminal). Esta reducción del estómago se lleva a cabo a través de la boca, mediante una endoscopia, y dura menos de una hora. El médico realiza una serie de pliegues en el fundus gástrico, la capa superior del cuerpo del estómago, para rebajar su tamaño. Es como una arruga del tejido que se cose por debajo.
La simple disminución de la capacidad estomacal implica que, a la hora de consumir alimentos, el paciente experimentará la sensación de saciedad mucho antes. Y, en consecuencia, comerá menos.
Esta intervención se efectúa en régimen ambulatorio y con anestesia general. Como no existen incisiones ni heridas, la recuperación es extremadamente veloz. Este procedimiento, acompañado de una dieta supervisada, es muy eficaz para perder peso.
No obstante, a diferencia del balón, esta intervención es más larga, y el paciente permanece intubado en el quirófano. Su duración puede superar la hora, pues se ejecuta mediante una intubación orotraqueal.

El método Apollo
El método Apollo es otra de las técnicas más populares para reducir el volumen gástrico. Esta intervención disminuye el tamaño del estómago mediante una plicatura gástrica o una gastroplastia. Un procedimiento que ayuda a que el paciente se sacie mucho antes a la hora de comer, y le mantiene lleno durante más tiempo. Además, ralentiza la velocidad de las digestiones.
El volumen intragástrico se reduce mediante un sistema de suturas continuas, desde la parte final del estómago hasta la zona más cercana a la boca. De este modo, se logra que el estómago adquiera la forma de un tubo, en lugar de su característica apariencia de gaita.
Rara vez es necesario que la persona ingrese, a las pocas horas ya está en condiciones de regresar a su casa. Tan solo permanece si se detecta algún problema, algo no ha quedado bien o el dolor no mejora con los fármacos postoperatorios que se le proporcionan.
Es esencial que el paciente no coma en exceso tras la operación, ya que los puntos podrían ceder. En todo caso, este tratamiento no es para siempre, sino que dura unos dos años. Transcurrido ese tiempo, las suturas comienzan a desgastarse. Aunque, si el individuo adquiere unos hábitos ejemplares, puede durar más, ya que no se tensiona ni se dilata el estómago.
Al igual que sucede con el método Pose, su nombre viene definido por la industria y las corporaciones.
Endomanga o endosleeve
La endomanga endoscópica es la última manera de tratar la obesidad sin incisiones, y reduce el estómago de forma similar a la cirugía bariátrica. El procedimiento, realizado bajo los efectos de la anestesia general, consiste en la creación de múltiples pliegues. Estos se suturan con anclajes en la curvatura del cuerpo gástrico, obteniendo así una forma de tubo.
La principal ventaja que plantea esta técnica consiste en una disminución considerable de los riesgos quirúrgicos, como las infecciones, el dolor o las cicatrices. De la misma manera que las anteriores, se ejecuta en régimen ambulatorio: tan solo es necesario estar unas horas en el hospital. Posteriormente, un equipo multidisciplinar se encarga del seguimiento del paciente.
«Tenemos pacientes que vienen de Vigo, de Ourense o de Lugo. Y normalmente se van a su casa el mismo día de la intervención», asegura David Carral, un doctor especialista en el aparato digestivo y perteneciente a la Unidad de Tratamiento de la Obesidad del Hospital San Rafael.
Cirugía para tratar la obesidad
En los casos de obesidad muy severa o mórbida, el procedimiento quirúrgico puede ser más conveniente. A fin de cuentas, la cirugía bariátrica es la opción más eficaz a largo plazo, y conlleva una mejora significativa en esta clase de trastornos metabólicos. En la actualidad, se desarrolla a través de técnicas laparoscópicas extremadamente seguras.
Aunque la intervención sea mínimamente invasiva, como la cirugía laparoscópica, sí se hacen una serie de pequeñas incisiones. Y, a diferencia, de las soluciones anteriores, la recuperación es más larga: implica un mínimo de dos o tres días de ingreso. También aumentan las complicaciones, pues es más frecuente la aparición de problemas de reflujo gastroesofágico. Pero no todo son desventajas, ya que esta opción es más duradera.
Existen un conjunto de criterios para seleccionar a aquellos pacientes que sí deberían someterse a una cirugía para tratar la obesidad. Dependerá, entre otras cosas, del peso que se desea perder. El IMC vuelve a aparecer como un indicador fiable. Si es igual o superior a 37,5 durante 5 años, puede ser conveniente someterse a esta operación. De la misma manera, es aconsejable cuando el IMC es mayor que 35 pero hay una enfermedad grave asociada, como la diabetes o la hipertensión.
Asimismo, es recomendable cuando ya han fracasado otros tratamientos médicos o dietéticos, y el riesgo quirúrgico y anestésico es aceptable. El individuo debe tener una edad comprendida entre los 18 y los 60 años, y carecer de adicciones, enfermedades psiquiátricas graves y otras enfermedades que justifiquen la obesidad.
Hay distintos tipos de cirugía, y la elección depende de las características clínicas de cada persona. El bypass gástrico y la gastrectomía vertical o tubular son las técnicas más habituales. Ambas se realizan mediante laparoscopia o con el robot Da Vinci. Estos métodos permiten que el paciente reciba el alta a las 48 o 72 horas, acelerando también la recuperación.
El bypass gástrico es seguro y fiable. Ya es la técnica de cirugía bariátrica más practicada en todo el mundo. Se realiza por vía laparoscópica, lo que se traduce en un escaso dolor, un menor tiempo de hospitalización y una mejora de los resultados estéticos.
El Hospital San Rafael se caracteriza por su apuesta por las tecnologías más innovadoras. Y ha incorporado el robot Da Vinci Xi, el robot más avanzado en cirugía mínimamente invasiva mediante robótica. Esto le sitúa como el único centro de Galicia que ofrece este servicio. Este robot permite la realización de cirugías con una sola incisión. Además, sus grados de exactitud y maniobrabilidad son excelentes, pues logra ejecutar giros de 360 grados.
Un cambio en el estilo de vida
En definitiva, hay un abanico de alternativas para tratar la obesidad. Pero los resultados de todos estos procedimientos son muy similares. La decisión viene motivada, en muchas ocasiones, por la complejidad y el coste.
Gran parte del éxito de estos métodos depende del programa de acompañamiento y la modificación de los hábitos, no solo de la técnica en sí. La intervención es el primer paso. Pero el camino es largo, y si no se transforma el estilo de vida, no será fructuoso. Los hábitos alimenticios son cruciales para tratar la obesidad, hay que controlar qué se come y cuánto se come. Estas técnicas tan solo hacen más fácil el proceso, pues el paciente nota la saciedad antes y tarda más tiempo en volver a tener hambre.
«Esto implica un trabajo psicológico con el paciente. Hay que reeducarlos para que noten la saciedad», afirma David Carral. El doctor considera que «muchas veces la gente no sabe parar de comer porque no reconoce que está llena, y tiene el patrón de que no puede sobrar comida».
Junto a él trabajan las doctoras Alicia Esperanza, especialista en Endocrinología y Nutrición, y Namibia Sanluis e Isabel Vázquez, especialistas en Cirugía General y del Aparato Digestivo. Los cuatro coordinan la Unidad de Tratamiento de la Obesidad para asegurar los mejores resultados en todos los pacientes.
Todos los métodos para tratar la obesidad deben ir acompañados por un médico especialista en el asunto, un nutricionista, un psicólogo y un preparador físico. Y el Hospital San Rafael ha construido un equipo formado por auténticos expertos, cuya diversidad garantiza el éxito en todas las etapas del proceso.
Perder peso ya es complicado de por sí. Por tanto, es crucial cerciorarse de que la persona no lo va a recuperar. Esto es lo verdaderamente difícil a la hora de tratar la obesidad. Pero con un compromiso firme por parte del paciente y los médicos, es un objetivo alcanzable.
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