EPOC y esperanza de vida: dejar el tabaco para vivir más años

Los fumadores habituales deben conocer la relación entre EPOC y esperanza de vida

 

Los términos EPOC y esperanza de vida están estrechamente relacionados. Los pacientes que dejen de fumar y practiquen ejercicio físico verán una mejoría en su estado y podrían alargar su supervivencia

 

La tos y la falta de aire pueden esconder patologías respiratorias graves. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es una de ellas. Cuando los pacientes reciben el diagnóstico, una duda asalta su mente: ¿cuál es mi esperanza de vida? No existe una única respuesta. Pero, aunque el daño en los pulmones es irreversible, se pueden tomar medidas para aliviar los síntomas y tratar de alargar la supervivencia. Por esta razón, es crucial comprender la relación entre EPOC y esperanza de vida.

No obstante, antes de nada, hay que conocer qué es, cuáles son los síntomas que pueden alertar de su presencia y cómo se desarrolla esta patología, que ya se ha convertido en una de las principales causas de muerte en los países desarrollados.

Las siglas EPOC hacen referencia a enfermedad pulmonar obstructiva crónica. «Una enfermedad tan frecuente como prevenible, que se caracteriza por síntomas respiratorios persistentes y una disminución de la capacidad pulmonar, que se define como una obstrucción crónica al flujo aéreo», asegura la especialista en neumología Irene Nieto.

Para diagnosticar la EPOC es necesario llevar a cabo la espirometría, una prueba específica que se puede realizar en muchos centros de salud, además de en los servicios de Neumología. Esta técnica mide la función pulmonar del paciente y, según sus resultados, se confirma la presencia de la EPOC.

Al tratarse de una enfermedad progresiva, el estado de los enfermos puede deteriorarse conforme va transcurriendo el tiempo. En consecuencia, una detección temprana puede ser clave para alargar los años de vida. A pesar de su carácter crónico y, como tal, carecer de una cura, sí que se pueden poner en práctica acciones para disminuir su impacto. Al fin y al cabo, EPOC y esperanza de vida no son antónimos.

Causas de la EPOC

Los resultados de las investigaciones no dejan lugar a dudas: el tabaquismo es la principal causa de la EPOC, pues el humo perjudica gravemente los pulmones. Por ende, la gran mayoría de personas afectadas por esta enfermedad son fumadores habituales. Y si esta costumbre está muy arraigada, el daño puede ser irreparable. Sin embargo, existen otros factores de riesgo que pueden desencadenar la EPOC.

La exposición al humo del tabaco que sufren los fumadores pasivos incrementa sus probabilidades de desarrollar EPOC. La inhalación a gases tóxicos, como los producidos por la quema de combustible, o de polvos y sustancias químicas también puede favorecer su aparición. Por último, cabe destacar la influencia de un cierto componente genético, que afecta negativamente a las personas con déficit de alfa-1 antitripsina, una proteína generada en el hígado que refuerza la protección de los pulmones.

Asimismo, es conveniente tener presente la posible existencia de otras patologías respiratorias que mermen la capacidad pulmonar del paciente y lo dejen en un estado más vulnerable, como el asma. Por estos motivos, cuando se habla de EPOC y esperanza de vida, se deben tener en cuenta todos los factores de riesgo.

Síntomas de la EPOC

La disnea (un término médico que define la dificultad para respirar), la tos crónica, la opresión en el pecho, las secreciones respiratorias y las sibilancias (sonidos agudos que se producen durante la respiración) son las manifestaciones más comunes de la EPOC. Estas suelen venir acompañadas de falta de energía, pérdida de peso, infecciones respiratorias y, en ocasiones, hinchazón en las extremidades inferiores provocada por edemas.

«Uno de los grandes problemas de la EPOC es el infradiagnóstico que tiene la enfermedad, ya que muchas veces los síntomas pasan desapercibidos y los pacientes consultan de manera repetitiva o acuden a los Servicios de Urgencias sin alcanzarse un diagnóstico», afirma la doctora Nieto, y añade que «es fundamental sospechar esta enfermedad en todo adulto con antecedente de tabaquismo y síntomas respiratorios, así como insistir en el abandono del hábito tabáquico para que el deterioro de la función pulmonar no sea progresivo y que los síntomas se conviertan en incapacitantes».

Además, los pacientes experimentan exacerbaciones, o episodios agudos en los que se produce un empeoramiento puntual. Durante estos períodos de tiempo, los síntomas son mucho más intensos, y pueden llegar a provocar la hospitalización.

Con respecto a la gravedad de la EPOC, Irene Nieto señala que «está determinada por la intensidad de los síntomas respiratorios, fundamentalmente la disnea, el grado de obstrucción al flujo aéreo y el número de agudizaciones anuales».

Existen pacientes con EPOC grave que, sin embargo, no son agudizadores. Por tanto, su seguimiento tiene lugar en las consultas de Atención Primaria, con visitas regulares a las consultas de Neumología cada seis o doce meses. Los pacientes agudizadores, por su parte, son aquellos que acuden a los Servicios de Urgencias como consecuencia de las exacerbaciones. En muchos casos, estos precisan ser hospitalizados en la planta de Neumología durante varios días para vigilar su estado.

¿Cuándo un paciente entra dentro de la categoría de agudizador y, como tal, se debe controlar más de cerca su evolución? Cuando a pesar del tratamiento continúan las exacerbaciones graves, no se logran controlar sus síntomas y las espirometrías indican un empeoramiento de la función pulmonar.

EPOC y esperanza de vida

EPOC y esperanza de vida son dos conceptos muy relacionados. La disminución de la esperanza de vida es, lógicamente, uno de los mayores temores de las personas que conviven con EPOC. Pero no hay un número de años de supervivencia determinado, sino que la cifra depende de la condición del paciente y de lo avanzada que está la enfermedad.

Existe unanimidad en cuanto a cómo el abandono del tabaco puede aumentar la supervivencia. La esperanza de vida de algunos enfermos que consiguieron dejar atrás este hábito se elevó hasta los 20 años tras el diagnóstico. Por el contrario, algunos de los pacientes que mantuvieron los hábitos nocivos fallecieron antes de que transcurriesen cuatro años.

En esta cifra influyen múltiples factores, entre los que se encuentran la edad del afectado, su estado físico, la cantidad de tiempo durante la cual ha fumado y su nivel de compromiso con el tratamiento.

«Dentro de la EPOC hay un abanico según la gravedad de cada paciente. Aquellos que cumplen el tratamiento y apenas notan síntomas, apenas notarán limitación en su calidad de vida. En los pacientes con limitación importante, la mortalidad a cinco años es alta, y el trasplante pulmonar en la única solución. Pero no hay un número exacto», asegura la doctora Nieto, perteneciente al Hospital San Rafael.

Aparte de dejar de fumar de forma inmediata, si se sospecha que la inhalación de gases tóxicos podría estar afectando a los pulmones, es recomendable emplear equipos de protección respiratoria durante la realización de actividades que involucren sustancias nocivas.

Aplicando estas dos recomendaciones, EPOC y esperanza de vida pueden ir de la mano.

La espirometría es una prueba médica muy eficaz para diagnosticar la EPOC

Patologías asociadas a la EPOC

Los pacientes con EPOC tienen un riesgo más elevado de desarrollar otras afecciones, como la bronquitis crónica, el enfisema, el cáncer de pulmón o enfermedades cardíacas o respiratorias. Estas incluso pueden aparecer de manera simultánea.

Por bronquitis crónica se entiende la inflamación del revestimiento de los bronquios, el nombre que reciben las vías a través de las cuales el aire llega a los alvéolos. Esta hinchazón genera mucosidad y una tos crónica con expectoración, mediante la cual se intentan despejar sin éxito las vías respiratorias.

El enfisema, por su parte, es una destrucción de la estructura de los pulmones. Afecta principalmente a los alvéolos, pequeñas cavidades en las que desembocan los bronquiolos y donde tiene lugar el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Las partículas irritantes como el humo o los gases destruyen sus frágiles paredes, conformadas por fibras elásticas, entorpeciendo la renovación del aire y, en consecuencia, la respiración.

Para entender bien la relación entre EPOC y esperanza de vida, la neumóloga Irene Nieto añade que «hay que tener presente que la EPOC se asocia con frecuencia a otras enfermedades potencialmente graves y que pueden aumentar la gravedad de la EPOC, como pueden ser las enfermedades cardiovasculares, la apnea del sueño o la osteoporosis». La especialista señala que «incluso hay cierta relación con el aparato digestivo, pues el reflujo gastroesofágico puede producir enfermedades periodontales que dificulten la toma de inhaladores o mayor irritación de la vía aérea superior que intensifique síntomas como la tos crónica».

El tratamiento de la EPOC

«Es una enfermedad que no tiene cura, pero se puede intentar que no progrese, aparte de evitar todo aquello que la empeora, sobre todo el tabaco», apunta la doctora Nieto. En esta línea, se ha desarrollado una amplia variedad de medicamentos orientados a mejorar el bienestar del afectado, como los broncodilatadores, los corticoides inhalados y otros tratamientos inhaladores u orales destinados a prevenir la caída de la función pulmonar.

Los cambios en el estilo de vida también resultan de gran ayuda. La práctica regular de ejercicio y la calidad nutricional de la dieta repercuten en el estado físico del paciente, pues un déficit de vitamina D o una pérdida de peso muy acusada pueden empeorar su estado.

Para aquellos enfermos más graves, existe la posibilidad de someterse a la oxigenoterapia domiciliaria, destinada a mitigar la insuficiencia respiratoria. Esta técnica pretende asegurar la oxigenación de los tejidos del cuerpo, que en condiciones normales no reciben la cantidad necesaria de oxígeno.

De todos modos, el tratamiento es sintomático, y no logra frenar de manera definitivamente el avance de la EPOC. Por eso la prevención es tan importante. No hay mayor garantía de protección que evitar caer en el tabaquismo o abandonar esta adicción cuanto antes.

EPOC y esperanza de vida en la actualidad

Según la Organización Mundial de la Salud, la EPOC supone la tercera causa de defunción en los países de ingresos medianos altos, tan solo por detrás de la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares. Estos datos ponen de manifiesto su prevalencia entre la población, así como su nivel de mortalidad.

En España la situación es muy similar. El estudio ESPICAN II llevó a cabo más de 9.000 espirometrías para tratar de establecer una radiografía del estado actual de la EPOC a nivel nacional. Los resultados fueron muy reveladores, pues mostraron una incidencia media del 11,8 %. Y esto significa que más del 74 % de los casos no están diagnosticados.

En los hombres, la cifra se eleva hasta el 14,6 % de los participantes. En el caso de las mujeres, se reduce hasta el 9.4 %. Por comunidades, Galicia se posicionó como la tercera región con más prevalencia, con un preocupante 16,8 %.

Este infradiagnóstico perjudica sustancialmente la supervivencia de los enfermos que, aunque experimenten algunos de los síntomas, no son conscientes de que padecen EPOC. Y cuanto antes se enfrenten cara a cara con la enfermedad y dejen el tabaco, más beneficios notarán en su calidad de vida.