Secuelas de una operación de cervicales: ¿Cuáles son y cómo se pueden reducir?

Las posibles secuelas de una operación de cervicales se han reducido enormemente en las últimas dos décadas

Las técnicas de cirugía mínimamente invasiva disminuyen drásticamente el riesgo de secuelas de una operación de cervicales

Las intervenciones en la columna cervical causan aprensión y preocupación en muchos pacientes, que temen el riesgo de sufrir algún tipo de parálisis o lesiones neuronales durante la cirugía de hernias discales o estenosis. Este tipo de complicaciones graves son muy poco probables hoy en día. Las posibles secuelas de una operación de cervicales se han reducido enormemente en las últimas dos décadas con el desarrollo de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas.

Con todo, la cirugía cervical no está libre de riesgos y en este artículo los abordamos con transparencia y claridad.

Con el asesoramiento del doctor Juan Álvarez de Mon, jefe de la Unidad de Cirugía de Columna Mínimamente Invasiva del Hospital San Rafael de A Coruña, exploramos las posibles secuelas de una operación de cervicales, qué probabilidades hay de sufrir complicaciones, leves o graves, y qué se puede hacer para reducir los riesgos de la cirugía cervical.

Molestias habituales tras una cirugía cervical

Hoy en día, la cirugía endoscópica permite acceder al cuello a través de pequeñas incisiones, sin hacer grandes cortes. Esto reduce el daño a los músculos y otros tejidos circundantes, favorece una cicatrización más rápida, y permite recuperar la movilidad desde el primer momento. Puedes operarte por la mañana, volver a casa por la tarde, y hacer vida normal en dos semanas o menos.

Aun así, toda intervención quirúrgica conlleva cierto riesgo y es normal que se produzcan molestias en el período postoperatorio. En los primeros días tras una operación de cervicales, es habitual sentir molestias y dolor de baja intensidad y rigidez en el cuello, controlable con analgésicos convencionales.

La mayoría de intervenciones se realizan por abordaje anterior, con una incisión en la parte delantera izquierda o derecha del cuello. En estos casos, es frecuente sentir molestias, notar la voz ronca e incluso cierta dificultad al tragar (disfagia) durante unos días, debido a la inflamación en el área de la garganta por la introducción del instrumental.

Hematomas e infecciones superficiales en el lugar de la incisión son también consecuencias comunes de carácter leve que suelen remitir en pocos días.

Signos que alertan de complicaciones serias

Las secuelas de una operación de cervicales son infrecuentes, pero en un 2-3% de los casos se pueden producir complicaciones serias.

Las molestias habituales tras el operatorio deberían de comenzar a mejorar desde los primeros días tras la operación. Si se produce un empeoramiento del dolor, continúa la disfagia, sube la fiebre o se observa pérdida de fuerza o entumecimiento, se debe comunicar al equipo médico.

Estas son algunas de las complicaciones graves que pueden ocurrir en una cirugía cervical de forma excepcional:

  • Infección interna, que puede ser tratable con medicación o necesitar una cirugía para limpiar el tejido infectado en caso de discitis o espondilodiscitis (infección del disco intervertebral). Es más probable en intervenciones con abordaje posterior (incisión por la parte de atrás del cuello).
  • Hematoma profundo, que puede obstruir la vía aérea o comprimir la médula, en cuyo caso se debe drenar quirúrgicamente para evitar daños neurológicos.
  • Compresión de nervios periféricos, como el nervio laríngeo, que puede causar alteraciones en la voz, u otros nervios que pueden afectar a la sensibilidad, a la deglución, o provocar la caída del párpado (síndrome de Horner). Estas lesiones suelen ser temporales, por una presión puntual sobre el nervio durante la cirugía, y remiten por sí solas al cabo de unos meses.
  • Lesiones vasculares, por afectación de la arteria vertebral o la carótida durante la cirugía, que deben repararse en quirófano.
  • Fuga de líquido cefalorraquídeo, que provoca una fístula, un abultamiento que no suele ser doloroso y tiende a desaparecer con reposo. Si no se reabsorbe, se debe sellar quirúrgicamente para evitar que se infecte y cause una meningitis.

Este tipo de secuelas de una operación de cervicales tienen carácter temporal. Dependiendo del tipo de lesión y su gravedad, pueden resolverse en unos meses o requerir de una nueva intervención quirúrgica para corregir el problema.

La mayor parte de las secuelas de una operación de cervicales tienen carácter temporal

Posibles secuelas a largo plazo

En menos del 1% de las cirugías en la columna cervical se producen daños irreversibles. Las secuelas de una operación de cervicales a largo plazo tienen que ver, fundamentalmente, con lesiones medulares o el fracaso de la intervención:

  • Cirugía fallida. La más frecuente de las secuelas de una operación de cervicales es que no se consigan los resultados esperados:
    • Es posible que el daño nervioso que provocaba los síntomas de dolor y debilidad fuese demasiado grave y persista al descomprimir la médula / raíz nerviosa afectada.
    • También puede ocurrir que el injerto óseo para la fusión vertebral (artrodesis) se reabsorba y no llegue a fijar las vértebras (pseudoartrosis), que el implante de disco (artroplastia) esté mal colocado o se desplace, o que el cemento inyectado en una vértebra dañada (cifoplastia) se fugue y compromete el sistema nervioso, lo que requeriría de una reintervención quirúrgica.
  • Lesión medular. El riesgo de dañar la médula ósea y provocar una parálisis en una cirugía endoscópica de cervicales o cirugía convencional por via anterior es de menos del 0,1%, pero existe. Un daño medular en el cuello puede causar debilidad muscular o parálisis parcial o total de las extremidades tanto superiores como inferiores, así como la alteración de los esfínteres.
  • Lesión del nervio recurrente. Una de las potenciales secuelas de una operación de cervicales realizada por vía anterior (por la parte delantera del cuello) es la ronquera, disfonía crónica o incluso, en caso extremo, la afonía (pérdida total de la voz) provocada al dañar el nervio recurrente, que controla las cuerdas vocales.

La cirugía mínimamente invasiva de columna vertebral permite intervenciones de alta precisión a través de uno o dos pequeños agujeros en el cuello, lo que reduce significativamente el riesgo de hemorragias o lesiones graves a nervios, músculos, ligamentos y otras estructuras.

En verdad, se podría decir que la mayor de las secuelas de una operación de cervicales es que los resultados no sean los esperados, ya que alrededor del 10-15% de los pacientes sigue teniendo dolor cervical residual después de la cirugía.

Consejos para evitar las secuelas de una operación de cervicales

La habilidad y responsabilidad para reducir la probabilidad de sufrir las posibles secuelas de una operación de cervicales está compartida entre el cirujano (y su equipo médico) y el paciente.

Un cirujano experimentado, rodeado de un equipo de anestesistas y enfermeros capaces, puede ofrecer mayores garantías de éxito con menos complicaciones. En ello influyen tanto su habilidad a la hora de realizar la intervención, como todo el proceso pre y postoperatorio.

Elige un cirujano en el que puedas confiar, que ofrezca una explicación razonada de los riesgos y beneficios de una cirugía cervical en tu caso específico. Una correcta evaluación preoperatoria puede desaconsejar la cirugía en favor de otras alternativas de tratamiento que puedan ser más efectivas en función de la situación vital de cada paciente.

Busca centros que estén al día de los últimos avances tecnológicos para facilitar intervenciones quirúrgicas más seguras y menos traumáticas. El Hospital San Rafael de A Coruña es pionero en cirugía endoscópica de columna y en el uso de técnicas quirúrgicas asistidas por robótica e inteligencia artificial, con un equipo médico a la vanguardia de la práctica quirúrgica mínimamente invasiva.

Por parte del paciente, es esencial seguir las recomendaciones postoperatorias y ser constante con el programa de rehabilitación física y entrenamiento postural para fortalecer la musculatura cervical, recuperar la movilidad y evitar recaídas.

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