Las ventajas de la prótesis de cadera mínimamente invasiva

Las técnicas quirúrgicas y anestésicas mínimamente invasivas permiten a los pacientes abandonar el hospital por su propio pie a las pocas horas de la prótesis de cadera

Los problemas en la cadera no son una compañía grata. La debilidad, el dolor y las limitaciones en el movimiento se manifiestan a cada paso que se da, llegando a convertir el día a día de las personas en una auténtica agonía. Pero, ¿cómo despedirse de estas molestias? En los casos más severos, la colocación de una prótesis de cadera es la solución más efectiva para recuperar el bienestar.

«La sustitución protésica de la cadera consiste en sustituir la articulación dañada por unos implantes metálicos que incluyen una superficie que no presenta roce y permite recuperar la movilidad perdida», explica Óscar Gayoso, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología.

No obstante, el proceso durante y tras la intervención no se caracterizaba por la comodidad y la sencillez. Todo lo contrario. Los pacientes debían permanecen ingresados en el hospital durante varios días, y necesitaban un par de meses desde la operación de prótesis de cadera para valerse por sí mismos y llevar una vida normal.

Pero esto cambió de manera radical con el aterrizaje de las técnicas mínimamente invasivas.

Como asegura el doctor del Hospital San Rafael de A Coruña, la «combinación de un abordaje mínimamente invasivo, unas técnicas quirúrgicas y anestésicas sofisticadas y un manejo multidisciplinario nos permite una recuperación intensificada que tiene grandes ventajas para nuestros pacientes».

Esta serie de avances se produjo de modo simultáneo en dos campos: la cirugía ortopédica y la anestesiología. Y sus beneficios repercuten directamente en la experiencia de las personas intervenidas, que son capaces de caminar a las pocas horas e, incluso, pueden recibir el alta y regresar a su hogar ese mismo día.

¿Qué es y por qué se realiza la prótesis de cadera?

El tiempo hace mella en todo, y las articulaciones no son una excepción. Las personas que padecen artrosis sufren un desgaste continuo e irreversible del cartílago que recubre los huesos. Cuando esta degeneración es muy avanzada, los extremos de los huesos pueden entrar en contacto y producir roces, generando un dolor muy intenso en los pacientes.

La prevalencia de la artrosis de cadera en España ronda el 5 %, según los datos recopilados por el estudio EPISER2016. Esta enfermedad, conocida como coxartrosis, es el principal motivo por el que se efectúa la prótesis de cadera. Pero no el único.

Las fracturas en los huesos o las dislocaciones en las articulaciones pueden desencadenar una interrupción del flujo sanguíneo hacia esas áreas. Con el paso del tiempo, el tejido óseo afectado morirá, produciéndose una necrosis avascular u osteonecrosis.

Estas patologías dan lugar a síntomas como rigidez, cojera, debilidad y, sobre todo, un dolor muy severo en la cadera. Asimismo, las personas suelen experimentar serias limitaciones a la hora de moverse, razón por la cual deciden buscar ayuda profesional y acuden a la consulta médica.

En ocasiones, los doctores se limitan a recomendar un tratamiento conservador, basado en la fisioterapia y las infiltraciones de fármacos. Sin embargo, muchas veces estas medidas no son suficientes para paliar el dolor. Entonces podría ser necesario reemplazar la cadera con una artroplastia.

Aquí entra en escena la cirugía de prótesis de cadera. Un procedimiento mediante el cual se extrae la articulación degenerada para sustituirla por una articulación artificial, que está diseñada para facilitar el movimiento, aguantar el peso del cuerpo y recuperar la función articular.

«Después de la cirugía la mejoría es radical y el paciente puede volver a tener una vida activa y sin dolor», sostiene el doctor Gayoso. A fin de cuentas, con esta intervención desaparece la sensibilidad y, por consiguiente, las molestias.

La prótesis de cadera está conformada por un vástago de metal, que se introduce en el interior del fémur, y una esfera, que sustituye a la cabeza femoral dañada. Por regla general, se fabrica con materiales metálicos, cerámica y plástico.

Si la operación se efectúa cuando el paciente todavía es joven, la prótesis podría desgastarse con el paso de los años, haciendo necesario un nuevo reemplazo de cadera, aunque esta no es una situación muy frecuente.

La cirugía mínimamente invasiva de prótesis de cadera

Tradicionalmente, los cirujanos que llevaban a cabo la operación de prótesis de cadera realizaban una incisión de diez centímetros en la parte lateral o posterior. A través de ella, extraían la articulación dañada e introducían la prótesis, colocando una suerte de cúpula metálica en la cavidad de la pelvis. Los componentes de la prótesis solían fijarse al hueso mediante cemento, aunque a día de hoy ya se diseñan para que encajen a presión, sin necesidad de cementarlos.

No obstante, la cirugía abierta entrañaba una serie de riesgos: lesiones, infecciones, dislocaciones, facturas, formación de coágulos, aflojamiento de la prótesis, cambios en la longitud de las piernas…Los inconvenientes no finalizaban al salir del quirófano, ya que la rehabilitación era un proceso extenso y prolongado, que no estaba exento de dolor. En la mayoría de los casos, los pacientes se veían obligados a emplear muletas durante varios meses.

«Un proceso realizado de forma tradicional precisa una recuperación larga, con una estancia hospitalaria sobre una semana y la utilización de medios de apoyo más de dos meses. La técnica mínimamente invasiva disminuye la agresión, la respuesta inflamatoria y neuroendocrina a la cirugía», subraya Óscar Gayoso.

Esta clase de abordaje no solo atenúa los riesgos, sino que permite al paciente retomar su rutina mucho más rápido. A las seis horas de la cirugía de prótesis de cadera ya puede comenzar a caminar, iniciando inmediatamente la rehabilitación.

La estancia hospitalaria también se reduce. De hecho, hay personas que reciben el alta y abandonan el centro ese mismo día, pudiendo realizar sus actividades habituales sin depender tanto del apoyo de un familiar. Y al cabo de un mes la mayoría ya hace vida normal, acelerándose a su vez la reincorporación laboral.

La prótesis de cadera mediante anestesia regional

La anestesia es, precisamente, una de las claves para poder practicar esta operación en régimen ambulatorio. En el pasado, la prótesis de cadera era sinónimo de anestesia general. Pero el trabajo del equipo de Anestesiología del Hospital San Rafael, capitaneado por el doctor César Bonome, ha hecho de la artroplastia de cadera con el paciente despierto una realidad.

«La anestesia regional, para este tipo de intervenciones, suele ser la elegida por prácticamente la totalidad de los anestesistas. Se ha demostrado, frente a la anestesia general, que la recuperación es más rápida, el dolor postoperatorio es menor, la incidencia de náuseas y vómitos es mínima, el sangrado es menor y el paciente puede colaborar en su recuperación desde el primer momento con un tiempo de hospitalización inferior», afirma el doctor Gayoso.

Este tipo de anestesia no solo es menos agresiva. También facilita a los profesionales un mejor control analgésico, y permite pasar por quirófano a personas en las que, por motivos como la edad o las comorbilidades, no es aconsejable utilizar la anestesia general.

«Los anestesistas aplican unas técnicas muy selectivas que permiten que el paciente inicie la movilización de forma rápida, sin pérdida de fuerza muscular, y con una analgesia prolongada. Esta combinación nos permite una rehabilitación inmediata de la movilidad y de la función muscular y, por tanto, el paciente puede deambular, subir y bajar escaleras a las pocas horas de la intervención quirúrgica», continúa el facultativo del centro coruñés.

¿Cómo agilizar la recuperación tras la prótesis de cadera?

Los avances en materia quirúrgica y anestésica han dado una marcha extra a la rehabilitación de la prótesis de cadera. Con todo, el paciente continúa jugando un papel decisivo para acortar este proceso y hacerlo más agradable.

Existen una serie de recomendaciones orientadas a favorecer la recuperación precoz, tal y como indica el especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología: «Al paciente se le pide que ingiera líquidos y sólidos en las primeras horas del postoperatorio, que se levante y deambule, suba y baje escaleras e inicie la rehabilitación recomendada».

Por otro lado, el doctor Gayoso destaca la importancia de que la persona intervenida «sea rigurosa con la medicación analgésica y profiláctica pautada para evitar complicaciones. Recomendamos que los primeros días realice reposo domiciliario relativo y que vaya aumentando progresivamente su actividad».

Prácticamente todos los pacientes se pueden beneficiar de las ventajas del abordaje mínimamente invasivo. Ahora bien, ¿qué sucede si, por la razón que sea, prefieren permanecer ingresados uno o dos días en lugar de participar en el programa de recuperación rápida de la prótesis de cadera?

«Esto no significa que actuemos de forma distinta porque se hospitalice. Actuamos con las mismas pautas como si el paciente fuese ambulatorio, porque creemos que es lo más eficaz para su rápida recuperación y optimización», responde Óscar Gayoso.

Cuando se habla de prótesis de cadera, hay que tener en cuenta que esta de operaciones entrañan una notable curva de aprendizaje. Por eso es tan importante ponerse en manos de verdaderos expertos.

En el Hospital San Rafael de A Coruña se realizan cerca de 150 prótesis de cadera al año. Una experiencia sumamente valiosa que pone de manifiesto las capacidades del avanzado equipo de Enfermería, Cirugía y Anestesiología. Gracias a la labor conjunta de estas tres áreas, que trabajan de forma coordinada, se ha logrado reducir la duración del proceso quirúrgico por debajo de la hora y media.

Una intervención breve y una recuperación veloz que resultan críticas para dejar atrás el dolor de cadera.