Palpitaciones: cuándo son benignas y cuándo requieren estudio

Controlar las palpitaciones es recomendable en la mayoría de los casos

Las palpitaciones pueden ser benignas o indicar una arritmia cardíaca. Conoce sus causas, síntomas de alarma y cuándo es recomendable acudir al médico

Notar que el corazón late demasiado rápido, que da un «salto» extraño o que parece golpear el pecho de forma irregular es una de ellas. Las palpitaciones generan inquietud porque aparecen justo ahí, en el centro del cuerpo, y porque el corazón sigue teniendo algo profundamente simbólico: cuando cambia el ritmo, sentimos que algo importante puede estar pasando.

La realidad, sin embargo, es mucho más amplia y matizada. La mayoría de las palpitaciones son benignas y no esconden una enfermedad grave. Pueden aparecer después de un café, té o cualquier bebida estimulante, en una época de estrés intenso o falta de sueño. Paradójicamente se suelen notar más al acostarse por la noche, cuando todo está en silencio y podemos escucharlas con más atención.

Pero existen situaciones en las que conviene estudiarlas, especialmente si se acompañan de otros síntomas.

«La mayoría de las palpitaciones no están relacionadas con problemas cardíacos graves, pero hay determinados signos que nunca debemos ignorar -explica la Dra. María Vázquez Caamaño, especialista del Servicio de Cardiología del Hospital San Rafael de A Coruña-. Cuando aparecen acompañadas de mareo, dolor torácico o dificultad para respirar, es importante consultar».

Y es que muchas personas conviven durante meses con pequeños episodios de palpitaciones que relacionan con ansiedad o con algo pasajero. A veces lo es. Otras veces, no exactamente.

Qué son las palpitaciones y por qué aparecen

Las palpitaciones son la percepción consciente del latido cardíaco. Dicho de otra manera: el corazón siempre late, claro, pero normalmente no lo notamos. El problema llega cuando el ritmo cambia y, de repente, se vuelve difícil ignorarlo.

Hay quien siente que el corazón se acelera como si acabara de subir una montaña. Otros describen un vuelco seco, como si el pecho hiciera un pequeño «clic» inesperado. Y luego están esas personas que notan un ritmo irregular, desordenado, como si el corazón dudara durante unos segundos.

La verdad es que las causas pueden ser muy distintas. En muchos casos, las palpitaciones aparecen por algo tan cotidiano como el estrés. El cuerpo libera adrenalina y el corazón responde acelerándose. Es una reacción completamente humana. El problema es que vivimos tan acelerados que muchas veces normalizamos un estado de tensión permanente.

Además, hay hábitos y situaciones que favorecen muchísimo este síntoma:

  • Consumo elevado de café o bebidas energéticas.
  • Alcohol y tabaco.
  • Falta de sueño.
  • Hipertiroidismo.
  • Anemia.
  • Deshidratación.
  • Algunos medicamentos o sustancias estimulantes.

La Dra. Vázquez Caamaño lo ve con frecuencia en consulta. «Hay pacientes que llegan preocupados por si tienen un problema cardíaco serio y, al profundizar un poco, descubrimos jornadas interminables, ansiedad acumulada, pocas horas de descanso y muchísimo café».

Y tiene sentido. No deja de ser una respuesta, en general fisiológica, al cansancio emocional. De hecho, muchas personas empiezan a notar palpitaciones en periodos especialmente intensos: oposiciones, problemas familiares, épocas de presión laboral o momentos de duelo. El cuerpo habla. A veces, incluso antes de que la mente sea capaz de frenar.

Cuándo las palpitaciones pueden ser una señal de alarma

Aunque muchas palpitaciones son benignas, hay situaciones que merecen una valoración médica más detallada. Aquí no se trata de vivir con miedo ni de pensar automáticamente en algo grave, pero tampoco conviene restarle importancia a ciertos síntomas.

Porque algunas veces las palpitaciones son la forma en la que el organismo avisa de una arritmia cardíaca. Y aunque muchas arritmias son leves, otras pueden aumentar el riesgo de complicaciones importantes.

Hay ciertas señales que hacen saltar las alarmas:

  • Palpitaciones acompañadas de desmayo o mareo intenso.
  • Dolor en el pecho.
  • Sensación de falta de aire.
  • Sudor frío o malestar repentino.
  • Episodios muy frecuentes o prolongados.
  • Antecedentes familiares de muerte súbita.
  • Enfermedad cardíaca previa.

«Cuando las palpitaciones aparecen durante el ejercicio físico o provocan pérdida de conocimiento, es imprescindible estudiarlas. A veces el paciente lleva tiempo normalizando síntomas que no deberían ignorarse», advierte la cardióloga.

Y es que hay algo curioso: muchas personas intentan acostumbrarse. Piensan que, como el episodio desaparece a los pocos minutos, probablemente no sea importante. Pero el hecho de que algo vaya y venga no significa necesariamente que sea inofensivo.

La fibrilación auricular, por ejemplo, puede comenzar con episodios aislados de palpitaciones, cierta fatiga o una sensación rara de inestabilidad pero nada limitante en muchas ocasiones. Y precisamente por eso pasa desapercibida en bastantes pacientes.

También importa mucho la duración. No es lo mismo sentir un latido aislado después de un sobresalto que pasar media hora con el corazón completamente acelerado mientras aparece sensación de ahogo o debilidad.

Cómo se estudian las palpitaciones

Una de las partes más importantes del diagnóstico ocurre, curiosamente, antes de cualquier prueba. Escuchar. Preguntar. Entender exactamente qué siente el paciente. Porque no todas las palpitaciones son iguales. Hay quien nota latidos rápidos y regulares. Otros sienten interrupciones breves. Algunos explican que el episodio empieza de golpe, «como si encendieran un interruptor», mientras que en otros casos el ritmo se acelera poco a poco.

Después suele realizarse una exploración física y un electrocardiograma. El problema es que la mayoría de las veces las palpitaciones no están presentes en el momento de la consulta, así que el ECG sale completamente normal.

Eso conlleva a que utilicemos pruebas complementarias:

Holter cardíaco

Es un pequeño dispositivo portátil que registra el ritmo del corazón durante 24 o 48 horas. Muy útil cuando las palpitaciones aparecen varias veces a la semana.

Ecocardiograma

Permite observar cómo funciona el corazón y descartar alteraciones estructurales.

Analítica sanguínea

Ayuda a detectar problemas como anemia, alteraciones tiroideas o desequilibrios metabólicos.

Prueba de esfuerzo

Se utiliza especialmente cuando las palpitaciones aparecen al hacer ejercicio.

«La tecnología actual permite detectar alteraciones del ritmo que hace años podían pasar desapercibidas -explica la Dra. María Vázquez Caamaño-. Hoy en día los relojes inteligentes ayudan a identificar alteraciones del ritmo aunque no siempre lo que identifican es el diagnóstico correcto, por lo que nunca sustituyen una valoración médica».

Una mujer que padece palpitaciones acude a la consulta del especialista

Tratamiento de las palpitaciones y hábitos que ayudan

El tratamiento depende por completo de la causa. No existe una solución universal para las palpitaciones, y quizá ahí esté una de las claves más importantes: entender que cada corazón tiene su propia historia.

En algunas personas basta con cambiar pequeños hábitos cotidianos. Dormir mejor. Reducir el café. Comer de forma más ordenada. Bajar revoluciones. Parece simple, pero a veces el cuerpo necesita justo eso.

Hay pacientes que mejoran muchísimo solo con disminuir bebidas energéticas o aprendiendo a gestionar el estrés. Y es que vivir constantemente en tensión acaba pasando factura.

En otros casos sí es necesario utilizar tratamientos médicos específicos:

  • Betabloqueantes.
  • Fármacos antiarrítmicos.
  • Anticoagulantes en algunos pacientes.

O tratamientos quirúrgicos:

  • Ablación cardíaca en determinadas arritmias.

«La clave está en individualizar. No todas las palpitaciones requieren medicación, pero sí una valoración adecuada para saber exactamente qué está ocurriendo», aclara.

Además, cuidar la salud cardiovascular sigue siendo fundamental. A veces pensamos en el corazón solo cuando da problemas, pero lo cierto es que pequeños hábitos diarios marcan muchísimo la diferencia con el paso de los años.

  • Hacer ejercicio moderado regularmente.
  • Mantener un peso saludable.
  • Controlar la hipertensión y la diabetes.
  • Evitar el tabaco.
  • Dormir suficientes horas.
  • Aprender a gestionar el estrés crónico.

Puede sonar repetitivo, sí. Pero funciona. Y el corazón lo nota antes de lo que imaginamos.

Cuándo consultar por palpitaciones

No hace falta entrar en pánico cada vez que aparecen palpitaciones. Eso es importante decirlo. Pero tampoco conviene convivir con ellas durante meses sin preguntar, especialmente si cada vez son más frecuentes o intensas.

A veces el cuerpo manda señales pequeñas, casi discretas. Un latido extraño al subir escaleras. Un episodio nocturno que obliga a sentarse en la cama. Una sensación rara después de hacer deporte. Y aunque muchas veces no sea nada grave, merece la pena escucharse.

Puede ayudar anotar cuándo aparecen las palpitaciones, cuánto duran, qué estaba haciendo la persona en ese momento o si existe algún desencadenante claro. Ese tipo de detalles, que parecen insignificantes, ayudan muchísimo en consulta.

«Ante la duda, siempre es mejor valorar. La mayoría de las veces podremos tranquilizar al paciente. Pero cuando existe un problema real, detectarlo a tiempo cambia completamente el pronóstico», concluye la Dra. Vázquez Caamaño.

Y quizá esa sea la idea más importante de todas: las palpitaciones no siempre significan peligro, pero sí merecen atención. Porque entender lo que nos ocurre también es una forma de cuidar el corazón.

Resumen de privacidad

IMQ San Rafael utiliza cookies propias y de terceros para fines analíticos y para mostrarle publicidad personalizada en base a un perfil elaborado a partir de sus hábitos de navegación (por ejemplo, páginas visitadas).  La aceptación de las cookies puede implicar una transferencia internacional de datos a Estados Unidos. Para más información puede consultar nuestra política de cookies. Puede aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar” o denegar su uso o configurarlas pulsando el botón “Denegar” o “Gestionar Cookies”.