La medicina interna en los últimos años ha evolucionado hacia la atención personalizada y la medicina de precisión, tratando de forma individualizada al paciente más que a la enfermedad, consiguiéndose así una atención integral.
Se ha incrementado el uso de las pruebas genéticas para la detección de las anomalías hereditarias asociadas con el riesgo de enfermedad. Las mutaciones y polimorfismos son riesgos relativos asociados con múltiples enfermedades, y ha sido constatada la susceptibilidad genética a enfermedades como asma, hipertensión, diabetes mellitus, degeneración macular y muchas formas de cáncer.