Las claves de la cirugía sin transfusión

Miguel Ángel Abeledo Fernández

La cirugía sin transfusión se puede realizar gracias al diseño de estrategias protocolizadas

 

El surgimiento de técnicas quirúrgicas mininvasivas, nuevos fármacos y estrategias protocolizadas han facilitado el auge de la cirugía sin transfusión

 

La transfusión sanguínea perioperatoria es un tratamiento médico bien conocido por la población general, en algunos casos temido y rechazado, ya sea por sus riesgos o por motivos de creencia.

Las primeras transfusiones sanguíneas datan aproximadamente del siglo XVII, desde entonces hasta la actualidad, han sido una terapia fundamental que ha permitido salvar la vida a un número incontable de personas. A su vez, la transfusión sanguínea, ha permitido el desarrollo de la medicina sobre todo en el campo de la cirugía. Hay que destacar que más del 60% de todas las transfusiones realizadas, se dan en el contexto de la cirugía.

Pues bien, hoy en día, podemos afirmar que los avances médicos permiten afrontar la mayoría de los procedimientos quirúrgicos sin la utilización de sangre y hemoderivados. Es decir, la cirugía sin transfusión ya es una realidad.

¿Qué ha cambiado para que sea posible la cirugía sin transfusión?

Evidentemente, el desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas en los últimos años, mucho menos agresivas y lesivas, ha contribuido en gran medida a facilitar la cirugía sin transfusión, así como la aparición de nuevos fármacos. Pero, sobre todo, ha jugado un papel fundamental el desarrollo de estrategias protocolizadas que permiten evitar la transfusión. Un conjunto de medidas a aplicar en cada caso de manera individual, y que implican a todos los profesionales que tratan al paciente, y que afectan no sólo al acto quirúrgico, sino a todo el período perioperatorio.

Un estudio pormenorizado de cada caso permite conocer, prevenir y tratar en gran medida el riesgo transfusional. A continuación, vamos a responder a cuatro preguntas sobre la cirugía sin transfusión y otras cuestiones relacionadas con ella.

Reducir la transfusión en pacientes con anemia

Mi padre tiene una anemia crónica y tiene que ser intervenido de una prótesis de cadera. ¿Qué se podría hacer para intentar evitar que le tengan que poner mucha sangre?

Lo primero es intentar conocer la causa de la anemia e intentar corregirla o eliminarla, siempre que eso sea posible.

No menos importante es llevar a cabo una buena historia clínica y valoración preoperatoria, para conocer a fondo los problemas y patologías que tiene su familiar. También se deben realizar determinaciones analíticas que nos permitan conocer el estado actual y pretérito, entre otros, de la hemoglobina, hierro, coagulación, etc…

Todo esto nos permite hacer una composición para formular la estrategia terapéutica más adecuada para su padre.

Uno de los tratamientos más efectivos para reducir la transfusión en pacientes con anemia es la optimización de la hemoglobina preoperatoria. Este tratamiento se suele llevar a cabo con eritropoyetina y en algunos casos también con hierro.

Permite mejorar en unas pocas semanas las cifras de hemoglobina de forma ostensible, pudiendo evitar el riesgo de ser transfundido. Sólo esta medida puede reducir la necesidad de ser transfundido entre un 20-55% de los pacientes.

Se trata de un tratamiento bien tolerado habitualmente, pero que precisa de tiempo para ser llevado a cabo, un mínimo de unas 2 o 3 semanas, pudiendo continuarse además en el postoperatorio inmediato.

La cirugía de cadera tiene un riesgo transfusional elevado, la posibilidad de plantear un abordaje mínimamente invasivo, o el uso de fármacos antifibrinoliticos, puede estar indicado para reducir el sangrado.

Éstas y otras medidas pueden ser adoptadas para evitar la transfusión en su familiar.

Cirugía de próstata sin transfusión sanguínea

Me tienen que intervenir de un tumor en la próstata y los urólogos me dicen que tengo que aceptar que me pongan sangre. Sin embargo yo no quiero que me transfundan. ¿Cuál es el riesgo real? ¿Se puede evitar con alguna técnica quirúrgica especial?

No todas las cirugías de la próstata tienen el mismo riesgo de sangrado, aun así, éstas cirugías han estado siempre estrechamente relacionadas con la transfusión sanguínea.

Hoy en día, el panorama es bien distinto, a la cirugía de próstata «abierta» o convencional le ha ido sustituyendo la cirugía laparoscópica, la laparoscopia 3D y, posteriormente, la cirugía robótica. Estos novedosos procedimientos, permiten llevar a cabo la intervención con una menor agresión y permitiendo un control de la hemostasia superior a la cirugía convencional.

En el caso de plantearse una cirugía transuretral, también han existido importantes avances, como el desarrollo del láser verde o la vaporización, que permiten la realización de la cirugía con una mínima perdida de sangre.

Considero la cirugía de próstata un buen ejemplo de cirugías que hace unos años requerían la transfusión de forma habitual, y que ahora sólo es necesaria de forma muy eventual.

En todo caso, tendríamos que estudiar su caso individualizadamente para poder ser más concretos y poder ofrecerle un plan terapéutico completo para poder realizar una cirugía sin transfusión en su caso.

La cirugía sin transfusión puede aplicarse a múltiple tipos de intervenciones quirúrgicas

Riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas

¿Se pueden transmitir enfermedades como la hepatitis o el sida por la transfusión de sangre? Si me tengo que operar, y me tienen que poner sangre, ¿me podría infectar?

Uno de los riesgos de la transfusión sanguínea es la posibilidad de transmisión de enfermedades infecciosas, entre ellas la hepatitis y el VIH-sida.

Si bien eso es cierto, no lo es menos el hecho de que es extremadamente infrecuente.

La sangre y derivados sanguíneos en nuestro país son obtenidos por la donación altruista de la población.

Cada día, los controles que se realizan sobre las donaciones son más estrechos, y se puede afirmar que la sangre es más segura que nunca. Pero aun así, no se ha podido suprimir completamente el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas, ya que ninguna prueba de laboratorio es 100% efectiva.

La mejor forma de evitar la transmisión de infecciones por transfusión es omitir ésta, como, por ejemplo, apostando por la cirugía sin transfusión.

Intervenciones quirúrgicas, anemia y transfusión

Soy una mujer que tiene reglas abundantes y habitualmente estoy anémica. Quiero hacerme una liposucción, y mi cirujano no me pone trabas, pero yo tuve una amiga que la ingresaron por tener un hematocrito de 27 y la transfundieron. ¿Usted qué opina?

Lo primero que me gustaría decirle es que la cirugía de liposucción es una cirugía con una incidencia de sangrado poco relevante, a pesar de ello ocasionalmente puede darse el caso de sangrados con necesidad incluso de transfusión, aunque eso no es nada frecuente.

Se trata, por tanto, de una cirugía que convencionalmente ha de poder realizarse sin transfusión, incluso aunque el paciente tenga unas cifras de hemoglobina por debajo de lo normal.

Por otro lado, me gustaría incidir en otro aspecto, y es el hecho de que una persona que tenga un hematocrito de 27%, no necesariamente debe ser transfundida.

A la hora de decidir si una persona precisa o no transfusión sanguínea, han de valorarse muchas cosas más que la hemoglobina y el hematocrito.

Hoy en día, disponemos de modernos mecanismos que permiten tener un control estrecho de las constantes y parámetros de salud de los pacientes, que nos aportan gran información, pero es que además la propia actitud del colectivo médico, ha cambiado a este respecto, siendo mucho más restrictivos con un tratamiento que no está exento de riesgos.

Creo que debería estar tranquila, por tanto, a la hora de afrontar esta intervención, porque a pesar de que usted sea propensa a la anemia, no debería de tener que precisar una transfusión en el contexto de esta cirugía.