Cardio neuroablación: la alternativa que está cambiando la vida de pacientes con síncope neuromediado

Los doctores Nicasio Pérez Castellano y Gonzalo Peña han introducido la cardio neuroablación en el Hospital San Rafael

Los doctores Gonzalo Peña y Nicasio Pérez Castellano aplican una técnica pionera de cardio neuroablación para evitar los síncopes vasovagales

Hay episodios clínicos que, hasta que no los vives, cuesta entender en su verdadera dimensión. Perder el conocimiento de forma repentina es uno de ellos. Pero cuando esos episodios se repiten una y otra vez, dejan de ser un susto puntual para convertirse en una carga de otra naturaleza. En una suerte de límite invisible que condiciona cada decisión del día a día.

Eso es lo que les sucede a los pacientes que desarrollan una frecuencia excesivamente elevada de síncopes neuromediados. Pacientes que han encontrado en la cardio neuroablación una técnica que ya está empezando a marcar un antes y un después. No como una solución milagro, sino como una alternativa real, cada vez más sólida, para pacientes que hasta ahora tenían pocas opciones más allá del marcapasos.

El Hospital San Rafael de A Coruña, de la mano del doctor Nicasio Pérez Castellano, especialista en Cardiología, y Gonzalo Peña, jefe del Servicio de Cardiología, ha comenzado a implementar con éxito una técnica mínimamente invasiva. A comienzos de febrero, sin ir más lejos, un joven paciente que presentaba un cuadro clínico muy complejo se sometió a una cardio neuroablación con la esperanza de recuperar una calidad de vida que se había visto seriamente erosionada.

La evolución del paciente, semanas después, ha sido inmejorable.

¿Qué es la cardio neuroablación y por qué está generando tanto interés?

La cardio neuroablación puede sonar compleja, pero en cierto modo es una técnica bastante fácil de entender.

Imagina que el corazón no funciona solo, sino que está constantemente «recibiendo órdenes» del sistema nervioso. En algunas personas, ese sistema se desajusta. Reacciona de forma exagerada y provoca lo que conocemos como síncope neuromediado: una caída brusca de la frecuencia cardiaca o de la tensión arterial… y, sin solución de continuidad, el desmayo.

Lo interesante de la cardio neuroablación es que no se limita a «parchear» ese problema. Va un paso más allá.

Durante el procedimiento, los especialistas acceden al corazón a través de la ingle —con una técnica muy parecida a otras intervenciones cardiacas— y localizan esas terminaciones nerviosas responsables del fallo. Es como si ajustaran un circuito que está dando señales erróneas.

El doctor Nicasio Pérez Castellano lo explica de una forma muy clara: «No se trata solo de controlar el ritmo del corazón, sino de actuar sobre las terminaciones nerviosas que desencadenan el problema».

Y ahí está la clave. Es por eso por lo que esta técnica está despertando tanto interés en el ámbito de la Cardiología.

Síncope neuromediado: cuando un «simple desmayo» deja de serlo

La verdad es que todos hemos oído alguna vez aquello de «me mareé y me desmayé». Y, en muchos casos, se queda ahí. Un episodio puntual, sin mayor recorrido.

Pero no siempre es así. Se calcula que entre un 30 y un 35% de la población experimentará algún episodio de síncope a lo largo de su vida. El problema es cuando deja de ser algo aislado y empieza a repetirse.

Ahí es donde cambia todo. Hay pacientes —muchos de ellos jóvenes de entre 20 y 40 años— que empiezan a vivir pendientes de cuándo será el siguiente episodio. Y eso, poco a poco, va reduciendo su mundo.

El doctor Pérez Castellano lo cuenta con una imagen muy directa: «Hay pacientes que ya no temen tanto perder el conocimiento, sino el golpe. Porque las caídas son lo realmente peligroso».

Y es que hablamos de situaciones muy concretas, muy reales:

  • Dejar de conducir por miedo a desmayarse.
  • Evitar hacer deporte o montar en bicicleta.
  • Salir menos, incluso a sitios tan cotidianos como un bar.
  • Caminar con inseguridad, pendiente de cualquier síntoma.
  • Sentir que el cuerpo, de alguna forma, ya no responde como antes.

Al final, lo que empieza siendo un problema médico acaba teniendo un impacto emocional y social enorme.

Cardio neuroablación frente a marcapasos: dos enfoques muy distintos

Durante años, el marcapasos ha sido la opción médica predominante cuando los síncopes son frecuentes y limitantes. Y sigue siendo una herramienta muy válida en determinados casos. Pero no es perfecto.

Y es que el marcapasos actúa sobre la frecuencia cardiaca, sí, pero no sobre la bajada de tensión. Eso significa que algunos pacientes pueden seguir teniendo síntomas, incluso con el dispositivo. Además, no hay que olvidar algo importante: un marcapasos implica convivir con él toda la vida.

Aquí es donde la cardio neuroablación introduce un enfoque diferente, más cercano a lo que podríamos llamar una solución «de raíz».

Como explica el doctor Pérez Castellano: «El marcapasos palía el problema, pero la cardio neuroablación actúa sobre el origen».

Y esto se traduce en varias diferencias importantes:

  • No requiere implantar un dispositivo permanente.
  • Evita cables dentro del sistema vascular.
  • Reduce el riesgo de infecciones asociadas a dispositivos.
  • Puede abordar tanto la frecuencia cardiaca como la respuesta vascular.
  • Resulta especialmente interesante en pacientes jóvenes.

El doctor Gonzalo Peña lo resume con una idea muy potente: «En manos expertas, es una técnica muy segura, incluso más que el implante de un marcapasos».

Un caso real que ayuda a entenderlo todo

A veces, los datos están bien. Pero lo que de verdad ayuda a comprender una técnica es ponerle rostro.

Hace unas semanas, en el Hospital San Rafael de A Coruña, un paciente joven se sometió a una cardio neuroablación tras años conviviendo con síncopes recurrentes.

No eran episodios esporádicos. Ocurrían prácticamente cada semana. Una auténtica pesadilla que se traducía en estar bien… y, de repente, caer al suelo sin previo aviso. Una y otra vez.

El procedimiento fue sencillo desde el punto de vista del paciente: ingreso breve, intervención mínimamente invasiva y alta al día siguiente.

El doctor Pérez Castellando, analizando un proceso de cardio neuroablación

Pero lo realmente importante vino después. La evolución ha sido excelente. Sin nuevos episodios. Sin esa sensación constante de inseguridad. Y es que, al final, más allá de la técnica, lo que cambia es lo cotidiano. El latir del día a día.

Cómo es una cardio neuroablación en la práctica

Cuando alguien escucha «intervención cardiaca», es normal imaginar algo complejo. Pero en este caso, la realidad es bastante más amable de lo que parece.

La cardio neuroablación sigue un proceso muy estructurado:

1. Evaluación previa muy precisa

Antes de nada, se estudia al paciente en profundidad. No todos los casos son candidatos, y aquí la selección es clave para asegurar buenos resultados.

2. Acceso mínimamente invasivo

Se realiza a través de la ingle, con dos pequeños puntos de entrada. Es, literalmente, como hacerse dos analíticas.

3. Identificación de las zonas clave

Los especialistas localizan las áreas donde se encuentran las terminaciones nerviosas implicadas en el síncope.

4. Ablación selectiva

Se actúa de forma muy dirigida sobre esas zonas para modular la respuesta del sistema nervioso.

5. Recuperación rápida

El ingreso suele ser de apenas un día. En algunos casos, incluso se podría plantear el alta el mismo día.

El propio doctor Pérez Castellano lo explica de forma muy gráfica: «Es un abordaje mínimo. Muy poco agresivo».

Y añade una comparación curiosa, pero muy útil: «Es parecido a otras técnicas que actúan sobre el sistema nervioso simpático, como las que se usan para tratar la sudoración excesiva».

Al final, todo gira en torno a lo mismo: corregir una respuesta desproporcionada del organismo.

Una técnica con presente… y mucho futuro

Aunque la cardio neuroablación ya es una realidad, la verdad es que todavía no está tan extendida como podría estarlo. Se trata de una técnica relativamente reciente, que comenzó a desarrollarse en Brasil y que, poco a poco, ha ido llegando a centros especializados.

Pero aún hay margen de crecimiento. El doctor Pérez Castellano lo dice sin rodeos: «Es una técnica maravillosa que está infrautilizada».

Y probablemente tenga razón. Porque muchos pacientes que hoy acaban con un marcapasos podrían beneficiarse de este enfoque.

En este sentido, el trabajo del Hospital San Rafael de A Coruña es especialmente relevante. No solo por incorporar la técnica, sino por hacerlo con criterio, experiencia y una clara orientación al paciente.

Porque al final, todo esto va de eso. De que alguien pueda volver a salir a la calle sin miedo. De que recupere la confianza en su propio cuerpo. De que deje de vivir pendiente de cuándo será la próxima caída.

La cardio neuroablación no es solo un avance médico. Es, para muchos pacientes, una forma de volver a sentirse libres.

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